Salvando a Darwin de la Cosmopolitan

¿Entonces "ellos son infieles en el verano"?

Los vínculos entre Darwin y las ciencias sociales son casi tan viejos como la teoría de la evolución, aunque estos vínculos no siempre han resultado afortunados. Desde Herbert Spencer abundan las investigaciones en ciencias sociales que recurren a Darwin para fundamentar hipótesis y teorías con poco éxito y además con una agenda política bastante sucia. Grandes porciones del darwinismo social de Spencer y Galton acabaron siendo soportes del colonialismo europeo de finales del siglo XIX y tiempo después del nazismo. Sin embargo no es necesario llegar a los extremos de estas lecturas deformadas de Darwin para llegar a conclusiones torpes, mal fundamentadas o difícilmente viables.

La psicología evolutiva es un ejemplo recurrente de este darwinismo empobrecido. Lo peor de sus más pobres conclusiones, muchas veces contradictorias (las mujeres son más selectivas a la hora de tener sexo cuando ovulan porque desean un padre muy especial para su progenie ; las mujeres se visten provocativamente cuando ovulan porque quieren quedar preñadas de cualquier pareja potencial) ha venido alimentando por años la páginas de revistas como Cosmopolitan o Vanidades. No se necesita ser un genio suspicaz para hallar sesgos sexistas en estas investigaciones. Las mujeres estarían programadas genéticamente según estos estudios primordialmente para cocinar, limpiar, procrear, criar a sus hijos, complacer a sus parejas estables, mientras los hombres son cazadores naturalmente promiscuos, siempre actuando fuera de los límites del hogar.

Como resultado de estas investigaciones y de sus resultados mal sustentados, desde los años 60 el feminismo se han dado a la tarea de refutar estas investigaciones desde la orilla teórica opuesta: las diferencias entre los sexos no son naturales en absoluto, sino totalmente culturales. El género es una construcción social para estas teorías, así como todo lo demás, desde planetas hasta átomos, pasando por microbios, vacunas, océanos, etc. No creo que sea necesario llegar a esos peligrosos extremos -ni hablar del pobre relativismo cultural que implican- para refutar a los favoritos de los pater familia y de las revistas de moda y chismes. El problema es que en sus ataques las feministas muchas veces desdeñan a las investigaciones en psicología evolutiva que sí han sabido deshacerse de esos y otros rastros ideológicos y que son fieles a un análisis riguroso de los datos disponibles, evitando conclusiones facilistas. En otros casos el feminismo ha sabido controlar la manía por la construcción social de todo, proponiendo argumentos más fuertes contra el darwinismo amañado. Otro buen ejemplo de la refutación de la psicología evolutiva, esta vez  desde la biología evolutiva es el trabajo de Anne Fausto-Sterling (en especial su Myths of Gender: Biological Theories about Women and Men ).

Una premonición: Darwin en la Vanity Fair

En otras áreas  de las ciencias humanas también encontramos desarrollos difícilmente rigurosos del evolucionismo. Las pocas lecturas darwinistas de fenómenos económicos que conozco llegan a respuestas provocadoras, pero difícilmente sustentables. En su libro “Farewell to Alms” (Adiós a las limosnas) Gregory Clark se propone explicar desde Malthus y Darwin las razones del despegue de la revolución industrial en Inglaterra. Para Clark este despegue se debió en gran medida a la diseminación de los valores típicos de la clase media desde las élites inglesas al resto de la población, en parte gracias a razones biológicas (más hijos de los ricos aristócratas se reprodujeron a lo largo de la escala social, mientras los hijos de los pobres morían jóvenes, antes de reproducirse). El argumento para defender esta especie de naturalización del Calvinismo es el siguiente: desde 1250 en adelante los terratenientes ricos tienen más hijos sobrevivientes que las demás clases sociales de Inglaterra. Sus hijos continúan el éxito económico y tienen además un éxito reproductivo superior al promedio. Los valores que les permitieron el éxito económico ayudarían al despegue de la revolución industrial, y estos valores fueron transmitidos a sus descendientes cultural o, tal vez, genéticamente, extendiéndose gradualmente por la sociedad inglesa, con lo cual Inglaterra saldría finalmente de la trampa maltusiana. Siguiendo esta línea de argumentación, para Clark la ausencia de esos valores típicos de la clase media sería la causa de la pobreza en los países subdesarrollados, también por causas biológicas (se reproducen quienes no tienen esos valores). Muchos críticos han señalado la falta de suficientes datos empíricos  para apoyar esa conclusión. Otros han llamado su teoría “la supervivencia de los más ricos”. Clark se ha defendido con cierta elegancia. Llevemos sus argumentos un paso adelante: ¿Podría aplicarse el mismo patrón para hacer una defensa perversa de los valores mafiosos en Latinoamérica, por ejemplo? Después de todo podríamos encontrar evidencia de que cada vez más narcos se reproducen y con ellos sus valores.

La psicología evolutiva es sólo un caso más en el intento por fusionar biología y ciencias sociales. Por ejemplo, para encontrar productivas explicaciones de fenómenos históricos se ha recurrido, entre otros factores -clase, género, raza, etc – a los de tipo biológico. Más allá de autores de best sellers como Jared Diamond o Charles Mann se pueden encontrar muchos otros autores estudiando esta intersección. Dos casos: Los esclavos traídos desde África occidental a América resultaron ser una inversión altamente rentable (en muchos casos, en otros no) debido en parte a su resistencia genética a la malaria. La derrota militar de los indígenas americanos durante el siglo XVI puede explicarse en parte a las desventajas naturales de estas poblaciones frente a las enfermedades traídas por los conquistadores y colonizadores europeos, las cuales causarían un gran impacto demográfico. En ambos casos la biología hace parte de la explicación de problemas históricos, aunque obviamente no excluye otras explicaciones desde diferentes disciplinas. Las teorías de Darwin estarían presentes en estas explicaciones sin necesidad de llegar a determinismos maximalistas.

La supervivencia del más apto se ha entendido en muchas de estas lecturas desafortunadas de Darwin como el triunfo biológico de quienes detentan posiciones privilegiadas de poder -económico, social, cultural, sexual, doméstico, etc.-, y estos grupos estarían determinados biológicamente para ello. ¿No le suena esto exageradamente conservador? ¿No limitarían estas ideas la explicación de la posibilidad del cambio y progreso social?

Creo que el bueno de Darwin merece mejores aplicaciones de sus teorías.

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Dios según 50 académicos (anglosajones)

Este video sería una excelente introducción para las clases de religión de colegio en nuestra era postsecular. Lo mejor es que, aunque no hay concesiones a come-curas, tampoco hay académicos new age como los que salen a menudo en el Discovery. El mashup lo hizo Jonathan Pararajasingham.

Por otro lado, prácticamente todos son académicos anglosajones y todos son científicos hardcore o filósofos. Nada de artistas (salvo Attenborough)  y sólo un par de científicos sociales. No hay mujeres. Eso no está bien.

En orden de aparición, hablan:

1. Lawrence Krauss, físico
2. Robert Coleman Richardson, Nobel de Física
3. Richard Feynman, Nobel de Física
4. Simon Blackburn,  profesor de filosofía en Cambridge
5. Colin Blakemore, Neurocientífico
6. Steven Pinker, psicólogo- psicolingüísta, Harvard
7. Alan Guth, Profesor de física en MIT
8. Noam Chomsky, linguista, profesor en MIT
9. Nicolaas Bloembergen, Nobel de física
10. Peter Atkins, profesor de Química en  Oxford
11. Oliver Sacks, Neurólogo, Columbia University
12. Lord Martin Rees, Astrónomo
13. Sir John Gurdon, Biólogo de Cambridge
14. Sir Bertrand Russell, filósofo, premio Nobel
15. Stephen Hawking, físico teórico,  Cambridge
16. Riccardo Giacconi, premio Nobel de Física
17. Ned Block, Profesor de filosofía en NYU
18. Gerard ‘t Hooft, premio Nobel de física
19. Marcus du Sautoy, Matemático, Oxford
20. James Watson, Co-descubridor del ADN, premio Nobel
21. Colin McGinn, Profesor de filosofía, Miami University
22. Sir Patrick Bateson, Etólogo en Cambridge
23. Sir David Attenborough, realizador de cine
24. Martinus Veltman, premio Nobel de física
25. Pascal Boyer, Profesor de Antropología
26. Partha Dasgupta, Economista, Cambridge
27. AC Grayling, filósofo
28. Ivar Giaever, Nobel de física
29. John Searle, profesor de filosofía en Berkeley
30. Brian Cox,  físico, investigador en el CERN
31. Herbert Kroemer, Nobel de física
32. Rebecca Goldstein, Profesor de filosofía
33. Michael Tooley, Profesor de filosofía, Colorado
34. Sir Harold Kroto, Nobel de química
35. Leonard Susskind,  Profesor de física teórica en Stanford
36. Quentin Skinner, Profesor de Historia en Cambridge
37. Theodor W. Hänsch, premio Nobel de física
38. Mark Balaguer,  Profesor de filosofía, CSU
39. Richard Ernst, Nobel de química
40. Alan Macfarlane, Profesor de Antropología,  Cambridge
41. Neil deGrasse Tyson, investigador científico en Princeton
42. Douglas Osheroff, Nobel de física
43. Hubert Dreyfus,  Profesor de  filosofía, Berkeley
44. Lord Colin Renfrew, Arqueólogo, Cambridge
45. Carl Sagan,  Astrónomo
46. Peter Singer, bioético, Princeton
47. Rudolph Marcus, Nobel de química
48. Robert Foley,  Profesor de evolución humana en Cambridge
49. Daniel Dennett,  Profesor de filosofía, Tufts
50. Steven Weinberg, Nobel de física

Gracias al bueno de @pabloabitbol por pasarnos el link.

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Más imágenes de filósofos en acción

filósofos en acción (no, no son mis amigos)

Filósofos en acción (no, no son mis amigos)

La revista cultural Arcadia publicó un polémico artículo sobre la filosofía en Colombia, algo inusitado en la prensa de nuestro país, incluso para la prensa cultural. Luego de entrevistar a tres figuras de la filosofía nacional, dos de los cuales han escrito interesantes análisis históricos sobre el pensamiento colombiano, el autor toma como fuentes directas a otros tres investigadores jóvenes, concluyendo, al parecer, que la postura de estos últimos es la más válida. Entre sus críticas mal formuladas y sus presuposiciones algo ingenuas, el autor parece defender la necesidad de una filosofía crítica de la ‘realidad nacional’. Los filósofos deberían analizar la actualidad, concluye Restrepo, desde el cine hasta los problemas políticos, pero en el país muy pocos lo hacen. No se ven.  Muchos se han rasgado las vestiduras, descalificando al artículo sin parpadear, ante lo que se planteaba en principio como una interesante posibilidad de diálogo entre los filósofos y el mundo exterior. Digamos que alguien le pregunta en un bus o en una fiesta a un experto en cierta área académica ‘¿Dónde están los de su área?’ ‘¿Qué hacen?’ Bien. ¿Qué pensaría ud. de una respuesta como ‘¿Quién es usted para preguntar eso?’ Sería una respuesta muy inapropiada, creo yo.  Desafortunada, por lo menos. El artículo tampoco tenía que ser un directorio telefónico de facultades y egresados de filosofía. Si sólo mencionó dos departamentos, probablemente los más importantes, creo yo, podemos perdonárselo. Eso de la diversidad y el disenso también se aplica a los periodistas culturales, aunque ellos no sepan qué es ‘gramatología’.

La mejor prueba de que el artículo no es tan malo, aunque podía ser mucho mejor, es que resultó ser de algún modo un generador de debate público entre la gente del gremio, aunque parece ser que el debate se quedó en la floja línea que propone el artículo y no en el nivel que se le exigiría a los periodistas cuando se meten a torear a la academia. Creo que el artículo peca por ingenuo al menos por tres razones. Primero, parte de la idea la idea infundada de que ‘filósofo’ debería ser lo mismo que ‘intelectual público’. Segundo, parece desconocer los quehaceres de los filósofos en la ‘actualidad nacional’, incluyendo los nutridos debates previos sobre la posible función de esa disciplina en nuestra sociedad. Tercero, es obvio que el autor sabe muy poco de la filosofía más allá de lo que se logra difundir en la prensa o en el mundo editorial, donde los filósofos con interés por lo público suelen eclipsar otros que suelen escribir sobre temas menos sexis. Sin embargo, el artículo es interesante en cuanto sirve para discutir el papel que, en nuestra sociedad, se espera que cumpla el filósofo. También sirve para  difundir la disciplina y con ella la reflexión seria, al menos la más básica, lo cual por sí mismo me parece alentador, en medio de esta ausencia de diálogo o debate en la que vive el país. Vamos ahora por partes.

Los filósofos son personas que investigan, escriben, publican, hacen conferencias, critican a sus colegas, debaten con ellos, etc. Si además quieren comentar sobre la vida pública o la actualidad política o social, no lo hacen porque sean mejores o peores comentadores per se, ni porque esa sea su obligación ‘natural’. De hecho creo que los filósofos no tienen por qué ser intelectuales públicos. Tampoco los investigadores en muchas otras áreas académicas. ¿Por qué  los matemáticos, sociólogos o antropólogos deberían producir análisis de la actualidad nacional dirigidos al gran público? Creo que sus investigaciones hablan por sí mismas, y quien desee puede consultarlas y buscarles aplicación, pero estas profesiones no tienen por qué crear intelectuales públicos (incluso si estudian directamente esa ‘realidad nacional’). De hecho creo que el intelectual público puede provenir de cualquier disciplina.

Respecto a la ‘utilidad’ del filósofo egresado de nuestras universidades, la gente del gremio ya ha debatido diferentes posiciones al respecto desde hace rato, y en medio de interesantes contextos de cambios en la academia, cambios a los que se refiere tangencialmente el artículo de Arcadia. Un ejemplo: entre 1996 y 1997 se dio un interesante debate entre los pesos pesados de la investigación en filosófica en Bogotá. En medio del avance evidente de la investigación en filosofía analítica en el país, muy diferente a las corrientes vigentes por ese entonces (fenomenología, teoría crítica, historia de la filosofía moderna, marxismo académico, etc.) Christian Schumacher propuso un modelo de egresado muy pragmático, tal vez demasiado pragmático: el filósofo debería ser capaz, incluso, de trabajar en empresas aplicando sus habilidades fuera de la academia. La discusión dejó en claro diferentes formas de entender la filosofía y los posibles deberes del filósofo en la sociedad colombiana. Por otro lado, estemos o no de acuerdo con la idea de Schumacher, muchos acabamos aplicando esas habilidades fuera de la academia, o dentro pero en otras áreas. Nada de eso se ve en el artículo de Arcadia. Tampoco los aportes de decenas de filósofos en la vida pública como críticos de nuestros problemas, desde ese entonces y mucho antes, manteniendo su rol de filósofos activos.

Filósofos felices haciendo su oficio

Filósofos felices haciendo su oficio en una conferencia

Es obvio que el autor no conoce la geografía o la taxonomía actual del área. La filosofía es una disciplina con numerosas ramificaciones, algunas de ellas más o menos cercanas a la realidad y otras absolutamente alejadas de ella. Áreas como la lógica, la renacida Metafísica o algunas visiones de la filosofía del lenguaje están muy lejos de estudiar a -o de tener aplicaciones en- la realidad, y quienes las desarrollan no tienen la intención de hacerlo tampoco. Las filosofías de la ciencia, la filosofía de la mente y otras subdivisiones de la filosofía del lenguaje estarían más cerca de objetos de estudio palpables y además se encuentran en diálogo directo con algunas ciencias (duras, blandas, nuevas, tradicionales). La ética y la filosofía política estarían relacionadas de forma más cercana con el día a día de la gente, sin que dejen por ello de ser reflexiones sobre problemas conceptuales (problemas alrededor de teorías de la justicia, la virtud, la equidad, por ejemplo). Pero desde aquí se puede pasar a aplicaciones productivas en muchos niveles con cierta facilidad. La ética aplicada, por ejemplo, lleva décadas produciendo interesantes vínculos con la medicina, los investigación en las escuelas de negocios o la psicología más cercana al humanismo.

Es por estas áreas del mapa filosófico donde aparece la producción cercana a lo que el artículo espera del intelectual público. Sin que sean todos sus autores muy populares, ni muy asequibles,  ni mucho menos (nadie va a leer a John Rawls o a Bernard Williams por placer), es aquí en donde encontramos muchos de los libros mencionados por el autor como Best Sellers de la difusión filosófica, incluyendo comentaristas de la actualidad. Nuestro amado Zizek está aquí, por ejemplo, pero no todos los filósofos políticos escriben para ese público (ni comparten su críptica formación lacaniana-marxista) ni quieren que sus ideas se apliquen en bruto a la realidad, por así decirlo. En otras palabras, lo que el artículo denomina una tendencia no es más que un sector de la filosofía, uno relativamente pequeño pero muy popular. Piense en esto: ¿Por qué un filósofo especializado en áreas como la historia de la filosofía (antigua o medieval, por ejemplo) tiene que pasar de esos análisis a comentar la bancarrota moral del gobierno anterior? ¿Va a aportar algo mejor que otros especialistas?

A juzgar por el artículo, sin embargo, por alguna razón hay gente que sí espera un comentario de ‘la realidad nacional’ desde una perspectiva especial, privilegiada, que supuestamente tienen los filósofos. Ya hay muchos de ellos haciéndolo, sin caer en estereotipos,  y  no son mencionados por el artículo. Más allá de verlos como consultores para hacer crucigramas, parece que al menos un sector de la sociedad quiere que la academia, incluyendo a los filósofos, critique lo que pasa a su alrededor. El problema reside en las letales consecuencias de la crítica en nuestro país, claro. Eso también lo olvida el artículo.

La labor filosófica

La ardua labor filosófica también tiene sus momentos felices (¿reconoce a algún personaje en la foto?)

Pero, ¿Qué sabe la gente común y corriente sobre la labor filosófica? Muy poco o nada, o sigue muchos estereotipos ridículos: los filósofos solo hablan mierda sin sentido, una jeringonza incoherente parecida a la mala poesía, pero leen mucho, consumen alucinógenos y se suicidan. Por eso me parece positivo el artículo como difusor –sí, pobre- del trabajo en el área.  Me parece interesante que la gente afuera de la academia, al menos los lectores de revistas culturales, entre en contacto con la filosofía así sea de esta forma, como entre brumas seductoras. Esta disciplina es árida y esotérica como pocas. Artículos como este, igual que esas colecciones de cultura popular y filosofía, (en nuestro medio serían algo así como ‘Don Chinche y filosofía’. Ensayos selectos: ‘El Eutimio: diálogos perdidos’. ‘Safa jirafa: el otro como lo innombrable’, and so on, and so on) pueden llegar a ser la puerta de entrada a la filosofía para muchos. Otros tendrán que hacer el trabajo sucio después, y explicar que el escepticismo cartesiano es mucho más complejo que sus caricaturas en la Matrix.

Puede que entonces entiendan por qué la mayoría de filósofos tienden a ser invisibles.

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Democracias, en plural

Tariq Ramadan y Slavoj Zizek en Al Jazeera analizan las protestas en Egipto antes de la caída de Mubarak. Me gusta que Zizek se mofe del multiculturalismo vacío estilo Unesco, el mismo que defienden tantos pseudocientíficos sociales.

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Es 1848 otra vez

Egipto, Febrero de 2011

Egipto, Febrero de 2011

 

… Mubarik, Mubarik,
Wealth and good health
Fax the news to the UN.
Camp after Camp and David,
Father of all your Camps.
Damn your fathers
Rotten Lot;
The stench of your bodies floods your nostrils …
O Make-Believe Summit
Leaders
May your faces be blackened;
Ugly your drooping bellies
Ugly your fat arses
Why the surprise
That your faces resemble both …
Summits … summits … summits
Goats and sheep gather,
Farts with a tune
Let the Summit be
Let the Summit not be
Let the Summit decide;
I spit on each and every one of you
Kings … Sheikhs … Lackeys …

Muddafar al-Nawab, Citado por Tariq Ali

 

Tariq Ramadan and Slavoj Zizek

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Izquierda / Derecha

Left - Right

Un diagrama vale más que mil banalizaciones. (vía tumblr, http://amordebiblioteca.com)

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Una ventana abierta a los Culebreros

cienciología en Penthouse

Hasta Penthouse hizo reportajes contra esta basura

Gracias a TED los usuarios de la red tienen acceso a cientos de conferencias dictadas, entre otros, por lo mejor de la academia internacional. Youtube está plagado de videos con entrevistas y conferencias sobre el tema que deseemos. Basta con buscar con un poco de calma y se pueden encontrar bibliografías, programas de cursos, artículos, libros, películas, etc. Ese acceso masivo al conocimiento es a todas luces algo muy positivo. Internet se transforma así en un inmenso arsenal de herramientas educativas, en un depósito para satisfacer nuestra curiosidad. Un par de preguntas obvias sobre esto: ¿Todas las fuentes son igualmente válidas? ¿Todas las fuentes son igualmente apropiadas? ¿Cómo saberlo? La gente normal va a la universidad a estudiar para eso. Otros, los autodidactas, toman un camino mucho más largo y aprenden solos. Otros permanecen viendo del Discovery Channel o haciendo crucigramas sin problema.

En algunos casos la gente es consciente de las fuentes de sus marcos de comprensión, en otros no tanto. Usted puede encontrar publicistas que se consideran a sí mismo libertarians, por ejemplo, a pesar de que seguramente nunca han leído un libro completo de Hayek, Von Mises o  Nozick, pero sí han leído las páginas de internet que los intentan explicar o difundir. Tampoco han leído seriamente a los economistas o a los teóricos políticos que han desvirtuado esas ideas. Nada malo hay en eso. Podemos llamarlos libertarians de cigarrería, dado que no tienen ninguna pretensión seria o académica. Miles de lectores de libros de difusión científica están a ese nivel.

Contra la idea de la universidad tal como es concebida ahora ha habido críticas por paladas. Recordemos este video animado a partir de una conferencia de Ken Robinson (eso de Sir parece gustarle mucho a la gente todavía), tan de moda últimamente:

A estas alturas del problema alguien puede decir que la universidad está mandada a recoger. Que el conocimiento que proviene de ella no es más que otra trampa dentro del gran panóptico en el que nos movemos. La universidad vendría siendo un residuo elitista de la Edad media que hay que erradicar. Siguiendo este dudoso raciocinio, supongamos que las universidades desaparecen o son transformadas hasta hacerlas irreconocibles. ¿Cómo saber entonces quién es un experto en alguna disciplina? ¿Cómo saber si alguien sabe sobre economía, derecho, odontología, medicina, agronomía o filosofía? ¿Bastaría con verificar si han visto un par de videos en Internet? Creo que estaríamos en grandes problemas. ¿Usted permitiría que lo operara un cirujano sin credenciales universitarias? Yo no lo haría. Cualquier charlatán ignorante me podría matar.

Un problema real y por demás obvio se da si alguien se considerara un experto en un área después de consultar un par de páginas de Internet, o de ver un par de conferencias al respecto, sin haber al menos verificado la calidad de sus contenidos. Todavía peor sería si consiguiera dinero vendiendo la idea de que es un experto en esa área aunque no pueda defender esas ideas. La ingenuidad se transformaría fácilmente en delito. Dictar conferencias o talleres y ganar dinero haciéndose pasar por un experto en ese tema cuando apenas si se tiene conocimiento al respecto es digno de hampones. Nuestro código penal dice al respecto:

Artículo 246. Estafa. El que obtenga provecho ilícito para sí o para un tercero, con perjuicio ajeno, induciendo o manteniendo a otro en error por medio de artificios o engaños, incurrirá en prisión de treinta y dos (32) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses y multa de sesenta y seis punto sesenta y seis (66.66) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes.

La idea de los emprendedores, esas personas creativas en el área de los negocios, formadas en departamentos académicos de administración de empresas, no está en conflicto con las formas tradicionales de creación y obtención de conocimiento. Tampoco riñen con los marcos legales. Sin embargo, cuando los emprendedores se convierten en engañadores, hay otra forma de nombrarlos: Culebreros. Para ver una representación simpática de estos charlatanes tenemos el video de “Say, Say, Say”, una famosa colaboración entre Michael Jackson y Paul McCartney:

Pero los estafadores no suelen ser tan inofensivos. No importa cuántos amiguitos tengan, ni qué tan ingenuos o ignorantes sean. Veamos este ejemplo. Un taller que ofrece entrenar a la gente para que piense “a cerebro completo”

Los protagonistas de este prodigio hablan con aparente propiedad de plasticidad, materia gris, localización de funciones en los hemisferios cerebrales. Sin embargo, un neurólogo estándar hablaría realmente con propiedad sobre el tema, sin caer en ingenuidades patentes. Pero es obvio que estos expositores no lo son. El nombre del taller, y el taller en general, descansan en una presuposición falsa. En numerosos materiales pseudocientíficos se llega incluso a decir que sólo usamos un 10% de nuestro cerebro. Para esta gente nuestra especie no usa todo potencial. Cualquier neurólogo serio sabe que el cerebro no trabaja parcialmente. Hasta las introducciones sobre el tema dirigidas a los niños lo dejan en claro. Hasta Snopes, la página especializada en detectar mitos apoyados en falacias, tiene una entrada al respecto. Las razones para la difusión de esta basura por años no están en la neuroanatomía, claro, sino en los mentalistas, estilo Kalimán, y en los seguidores de la nueva era. Recordemos que sectas de psicólogos culebreros como la cienciología han sido condenadas por fraude en algunos países europeos.

La neurología y la psicología no son son manualidades básicas. Después de ver un par de videos en TED nadie puede convertirse en un experto en esas disciplinas. Si tanto adoran a TED y a su conferencistas universitarios de renombre mndial,  ¿Porqué quieren desvirtuar a las universidades como autoridades científicas? Si esta gente cobra por los talleres en los que dicen saber cómo ejercitar el cerebro y hacer a la gente más creativa, están estafando a sus clientes. No son especialistas en el tema y además usan la información de manera tendenciosa, acomodándola mediocremente a sus propósitos. El fácil acceso al conocimiento en Internet no se puede convertir en una ventana de promoción para culebreros.

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Colombia: el futuro es la ciencia franquista

Esto de la visión del país a largo plazo es bonito. Yo me imagino a Colombia en 2025 como un modelo de justicia social, paz, equidad y cultura, producto de años de educación fundamentada en la democracia real, no solo nominal. Una Colombia en donde el poder corruptor de narcotráfico sea erradicado, así como el analfabetismo político y el científico. La gente sabrá porque defender la democracia y la pluralidad es necesario, así como el conocimiento asociado a las diversas ciencias, sin olvidar las sabidurías ancestrales. Suena lindo, ¿no? Otra gente tiene otros planes, y plata para implementarlos.

Respecto a esto me he encontrado un poco tarde con esta joya:



El crecimiento científico que promete este elaborado panfleto, creado por la Vicepresidencia de la República, sólo puede conseguirse después de incentivar el pensamiento crítico. ¿Hay algo como eso en Colombia hoy? ¿Qué pasa en la Colombia de Uribe cuando un intelectual, un periodista o un político critica con fundamento en la esfera pública? ¿Cuál es la inversión actual en investigación científica? Ni hablar de la debida defensa a diversidad o a la divergencia, cuando lo que no sea Opus Dei, franquismo y adherencia al régimen es visto como peligroso por la inmensa mayoría, que no sabe qué es ciencia, totalitarismo, democracia, ni nada. El modelo estatal de ciencia es que la Ministra de Comunicaciones defendió cuando ocupaba la dirección de Colciencias: el modelo según el cual este país debía llevar a cabo la investigación científica debía ser el modelo de la Biblia.

¿Cómo es que un colombiano dirigiendo el Smithsonian puede crear directamente investigación en el país? ¿Por qué se olvidan los adelantos llevados a cabo por generaciones de científicos e investigadores colombianos? La respuesta es obvia. Hay que rescribir la historia, acomodarla para convertirla en propaganda. Detrás de esto está el infaltable uribismo estilo “1984″: antes de 2002 no hubo ciencia, ni inversión, ni nada. Uribe, Pachito Santos y los colombianos de bien han creado todo de la nada, y lo seguirán haciendo, sin importar la cantidad de muertos y desplazados que tiene a sus espaldas el régimen. Por otro lado, ¿que tienen que ver los slogans de administración de empresas con la creación de conocimiento científico?

Una vez más el mejor argumento es: en otros países tienen planes a largo plazo, esos países han sido exitosos económicamente, luego aquí se tiene que dar automáticamente. Como si Chile, después de años de gobierno socialista, por ejemplo, fuera lo mismo que la Colombia de Uribe. El que haya sucedido en otro país no garantiza nada. Es pura propaganda vacía. No basta con proyectar y vender propaganda. Es necesario hacer mucho ahora mismo, frente al abierto analfabetismo científico de este país, frente a su intolerancia. Eso no lo cambia un colombiano dirigiendo el Smithsonian. Tampoco mencionar a Llinás. En cambio sí pudieron ser muy efectivas las recomendaciones de la comisión de ciencia y tecnología, de la cuál él fue parte. ¿Cómo las ha implementado este gobierno? ¿Denominando “terroristas” a sus opositores?

El proyectar un país a futuro implica tener en cuenta muchas visiones de ese futuro. No sólo la de los vencedores en una guerra civil, como los paramilitares, o la de los empresarios ultraconservadores y miopes, o la de los grupos religiosos intransigentes.

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Se fue un fundador

Orlando Fals Borda (1925 – 2008) fue básicamente uno de los principales fundadores de las ciencias humanas en Colombia. Sin investigadores como él todavía tendríamos abogados diletantes jugando a ser historiadores, sociólogos, antropólogos e incluso filósofos, enseñando a otros sus pasatiempos en nuestras universidades como si fueran verdaderos especialistas. Bueno, de hecho lo siguen haciendo, aunque ya contamos con investigadores y docentes de verdad, herederos de la tradición iniciada por Fals Borda.


Copia de Peasant society in the Colombian Andes: a sociological study of the Saucio, parte su tesis doctoral, encontrada en un café hype en estas tierras lejanas

Sus aportes a la Sociología y otras ciencias humanas pasaron nuestras a veces parroquiales fronteras académicas hace rato, especialmente gracias a su intervención en la formulación de la Investigación acción participativa, una metodología que suma a las elaboraciones habituales del científico social estándar la posibilidad de transformar las comunidades estudiadas sin mesianismos. Su estudio sobre la violencia en Colombia (1962) es un clásico dentro del género académico desarrollado tiempo después por Daniel Pécaut & Co.


Por otro lado, es risible la forma como la prensa se ha referido a la muerte de Fals Borda. Los genios de El tiempo lo muestran como un dirigente político del Polo democrático con perfil académico, mientras El espectador hace apenas una mención escueta de su importancia en nuestro medio intelectual. Semana al menos va más allá, con una biografía mejor trabajada. Y es que su vida intelectual estuvo vinculada no solo con la política y la academia. Fals Borda, por ejemplo, intervino también en el periodismo, siendo uno de los iniciadores de la famosa revista Alternativa en los dorados 70.


Aquí está una tardía aparición mediática de Fals Borda relacionando nuestra violencia actual con el asesinato de Gaitán:

http://www.youtube.com/v/AF4HkZmNg1A&hl=en&fs=1

Sería positivo ver muchas más intervenciones como ésta, incluso más largas y más densas, en los medios colombianos, ahora que los intelectuales han sido erradicados de los medios de comunicación. Probablemente esa sea una de las causas de la dogmatización actual de nuestra sociedad, donde cada vez más se recurre a las doctrinas oficiales y menos a formas complejas de explicación de la realidad. Si la gente no tiene referentes de discusión de alto nivel, es difícil que piense en la posibilidad de discutir problemas sin recurrir a la propaganda.


Bueno, ¿acaso hay alguien a quien le interese que pase algo como eso?

__________________________
Actualización:
La editorial de hoy de Oscar Collazos sobre Fals Borda aporta bastante. El espectador finalmente profundizó un poco.

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Medios y milagros

Luego de que en Bagadó, Chocó, lloviera un líquido rojo, los medios de comunicación formularon de entrada la hipótesis de que se trataba de sangre, como una muestra de su objetividad y su equilibrado racionalismo. En estos dos segmentos de los noticieros de RCN y Caracol se hace patente esta posición:

http://www.youtube.com/v/dX7-Jqvvqaw&hl=en&fs=1

http://www.youtube.com/v/k2rrZkt7Sn8&hl=en&fs=1

El primer segmento de RCN es el más abiertamente populista. ¿Qué es eso de “la nube más negra”? El párroco del pueblo saca conclusiones rápidas, la bacterióloga del pueblo al parecer también y el noticiero aprovecha. Lo más particular es que de entrada la noticia se considera un fenómeno sobrenatural, así que el comentario del teólogo y del meteorólogo se ven reducidos a curiosidades.

A pesar de la propaganda gratuita anti aborto y su condescendencia paternalista -respetamos al pueblo, etc-, este cura chucho parece más razonable que los “periodistas” (desde cuando un presentador es un periodista aquí) de RCN, que quieren atraer más audiencia con amarillismo de cuarta. Por lo menos el benemérito padre chucho se refiere al fenómeno como un “símbolo” que no debe crear miedo, no como una muestra patente de la venganza divina. En todo caso, ambas partes salen ganando. La iglesia hace publicidad a sus causas gracias a la religiosidad popular y los noticieros logran unos puntos más de rating.

Si se supone que se trata de respetar la posición de las comunidades locales y su religiosidad, bueno, no veo en eso más que un cinismo patente. El Chocó sigue siendo una de las regiones más pobres de Colombia, con desigualdades económicas y sociales desastrosas. Por otro lado, ¿Cuántos habitantes del Chocó tienen acceso a la educación superior? ¿Para respetar la pluralidad exótica debemos prolongar esta situación de miseria y celebrarla por medio de estos “prodigios”? ¿Cuándo hicieron estos noticieros el último reportaje sobre la situación de violencia y pobreza en esa región?¿Cuándo fue la última vez que el Chocó apareció en los medios de comunicación debido a su música, por ejemplo?

Asumir de entrada que los fenómenos naturales anómalos tienen explicaciones sobrenaturales, que son prodigios divinos, olvidando el marco donde se producen, no más que otro ejemplo de nuestra feliz condición premoderna, muy útil además para subir el rating de esos circos que todavía llaman noticieros.

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Archivado bajo milagro, premodernos y felices